No olvido ni evado mi memoria.
Miro mi tiempo, casi sin desmedida.
No apuro mis años, ni tengo rebeldìas.
Porque feliz me siento, huèsped, de mis años.
Miro la incertidumbre, del tiempo que me resta.
y en mi inconsciente, su transformaciòn oculta,
ante un destino, tràgico y oculto, como Malroux,
me entrego a la vida, con su acciòn, su riesgo y aventura.
Vivo el amor como el màs bello poema realizado,
buscando entre palabras ensoñadas, las insonoras.
aquellas, que gravan tu voz, en mi piel, que me amas.
Amo los rìos, los bosques y montañas
la furia en tempestades y tu calma en mis labios.
No debo subyugar, ni ser olvido,
ni escarbar tu destino en mi morada,
pero debo decir, en mis calles desiertas,
por tì dejadas, que aùn me subyugas y no te olvido! .
No hay comentarios:
Publicar un comentario