ASOMBRO
Desde la conformación de ese
bosque de matas persuasivas,
pulsó el cristal de mi mirada,
en el espejo del asombro.
Originando territorios.
Descendiendo en mi sangre.
Cegando mi piel del recuerdo.
Colgando mi palabra cortada bajo el olvido.
Ante mí surgía tu palabra.
Era una tarde de luz poblada,
bajo mis piés en mi jardín,
recreé el milagro.
Tus aguas inalcanzables,
aguas que desterraron
la sed de mi montaña.
En la rosa mi soledad.
Tu viña derramada
como un río de
sangre no invitado.
Como señor de los ritos.
Bajo mi cielo, un asombro
en la tarde exacta.
Surgió una primera
lágrima entre la
pura geometría, de un
paraíso de piedras,
bosque y hechiceros.
Un leñador abrió un bosque
de silencio para el miedo.
Creció el aire, el laberinto.
Ardió el desierto.
Un martirio múltiple,
de repente, persuadió
mis sueños con
breves lágrimas.
Al alba, un coro de sirenas
para mis sentidos sordos,
de preguntas prisioneras,
de soledad y azahares
en movimientos, ondamente
repetidos desprendiendo,
al fragor de las preguntas,
el beso que encendió de la agonía.
miércoles, 15 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
MÁSCARAS
MÁSCARAS
Como águila visionaria, en este
espacio inmenso de eternidad, cada
secreto con su máscara divina manipulando
mis sombras y sus conjeturas.
Los átomos manipulando entre sus tramas.
Sus incesantes espejos desprenden grandiosidad.
Tus antiguas lenguas, desde todos sus llanos mistéricos,
manifiestan esta suerte entramándose con sus vicisitudes.
Por lo atróz o bello de lo habido,
en cada instante todo lo he amado.
Por todo el sol recibido.
Por todas sus sombras.
Por cada desencuentro.
De tí me ha quedado tu sol.
¿S e puede prescindir de lo amado?
sería prescindir de la existencia!.
Tallos
Mi débil tallo lejos de tu mirada.
Triste, en silencio impenetrable
donde el orígen muerde,
desolado canto de orilla a orilla,
en la espuma del naufragio que devora sales.
Ya no enciendo ni acumulo memorias.
Tu imagen, sombra de dudas,
aunque seamos párpados del filo
en la noche amorosa de luna rosa,
de hombre y mujer después del amor.
Aunque el fervor del sacrilegio, con tu sangre
ciega y la nada cómplice, en el paraíso escondido
del seno nocturno, la angustia y el dolor como trofeos,
sostengan el fervor establecido de las partes sacrílegas.
Las máscaras informes, sedientas del encuentro
alimentan sombras, habitando expresiones irreales,
hasta encontrarse bocas y brazos en la entrega, donde
sólo yendo bastaría ... para lograr las sales del alba! .
ESPERANZA
Cuando el amor se aquiete,
cuando no exista el tiempo,
no habrá luz, ni sombra,
del cielo que fue nuestro.
Emigrarán mis sueños a
puertos más lejanos,
buscando en otros mares,
el azul de nuestro cielo.
Sentiré igual tu sombra.
Caminaré en el cieno.
Buscaré en las cenizas
un poco de mis sueños.
Me cubrirá la bruma.
Me inundará el silencio.
Se esparcerá en otros mares
aquél amor que fue nuestro.
Cuando el amor dspierte,
y el tiempo lo haga eterno,
volverá la esperanza,
y un cielo será nuestro.
Lidia Cristina Carrizo
Como águila visionaria, en este
espacio inmenso de eternidad, cada
secreto con su máscara divina manipulando
mis sombras y sus conjeturas.
Los átomos manipulando entre sus tramas.
Sus incesantes espejos desprenden grandiosidad.
Tus antiguas lenguas, desde todos sus llanos mistéricos,
manifiestan esta suerte entramándose con sus vicisitudes.
Por lo atróz o bello de lo habido,
en cada instante todo lo he amado.
Por todo el sol recibido.
Por todas sus sombras.
Por cada desencuentro.
De tí me ha quedado tu sol.
¿S e puede prescindir de lo amado?
sería prescindir de la existencia!.
Tallos
Mi débil tallo lejos de tu mirada.
Triste, en silencio impenetrable
donde el orígen muerde,
desolado canto de orilla a orilla,
en la espuma del naufragio que devora sales.
Ya no enciendo ni acumulo memorias.
Tu imagen, sombra de dudas,
aunque seamos párpados del filo
en la noche amorosa de luna rosa,
de hombre y mujer después del amor.
Aunque el fervor del sacrilegio, con tu sangre
ciega y la nada cómplice, en el paraíso escondido
del seno nocturno, la angustia y el dolor como trofeos,
sostengan el fervor establecido de las partes sacrílegas.
Las máscaras informes, sedientas del encuentro
alimentan sombras, habitando expresiones irreales,
hasta encontrarse bocas y brazos en la entrega, donde
sólo yendo bastaría ... para lograr las sales del alba! .
ESPERANZA
Cuando el amor se aquiete,
cuando no exista el tiempo,
no habrá luz, ni sombra,
del cielo que fue nuestro.
Emigrarán mis sueños a
puertos más lejanos,
buscando en otros mares,
el azul de nuestro cielo.
Sentiré igual tu sombra.
Caminaré en el cieno.
Buscaré en las cenizas
un poco de mis sueños.
Me cubrirá la bruma.
Me inundará el silencio.
Se esparcerá en otros mares
aquél amor que fue nuestro.
Cuando el amor dspierte,
y el tiempo lo haga eterno,
volverá la esperanza,
y un cielo será nuestro.
Lidia Cristina Carrizo
POEMA : "Cuando duerme el amor"
Cuando duerme el amor
a Alfonsina Storni
Ve a dormir amor, porque no siento.
No quiero ver, ni siquiera hoy, la aurora.
Es demasiado, este tiempo en que estoy sola.
allí, no hay días, ni noches con tu aroma.
Tengo una imagen atroz, de lo ya ido,
donde la luz, se resiste a ser tu sombra.
En mi nostalgia, te siento tan distante.
Oscuro y frío acredito en mi naufragio.
Quiero escapar para siempre del vacío.
Que se destierre y arda en inconciencia.
Que vislumbre, en las tinieblas de mis noches,
todo el claror, del amor que me abandona.
¿Aquién podría servirle mi amor triste?
¿Aquién daría la esperanza de un mañana?
¿A quién tendría, entre mis brazos tan amado,
con mi amor sin alimento y sin morada?.
Aunque parezca muy sencillo hacer historia,
y haber vivido tanta suerte, sin ser muerto,
entre la bruma y el misterio que lo crea,
son las palabras, que echan raíces donde ruedan!
En los desiertos del abismo y del silencio,
cuando al amor, le acallan todos los sistemas,
surgen abruptos terremotos en sus soles, y
es la esperanza, que invalida la ignorancia.
Eres mujer, tú , semejanza de luz y cielo,
la que al amor adularás con paz y sueños,
con el perfume de tu piel, amante, ingenua,
al culto del amor, invasor, tempestivo y resuelto!.
Lidia Cristina Carrizo
a Alfonsina Storni
Ve a dormir amor, porque no siento.
No quiero ver, ni siquiera hoy, la aurora.
Es demasiado, este tiempo en que estoy sola.
allí, no hay días, ni noches con tu aroma.
Tengo una imagen atroz, de lo ya ido,
donde la luz, se resiste a ser tu sombra.
En mi nostalgia, te siento tan distante.
Oscuro y frío acredito en mi naufragio.
Quiero escapar para siempre del vacío.
Que se destierre y arda en inconciencia.
Que vislumbre, en las tinieblas de mis noches,
todo el claror, del amor que me abandona.
¿Aquién podría servirle mi amor triste?
¿Aquién daría la esperanza de un mañana?
¿A quién tendría, entre mis brazos tan amado,
con mi amor sin alimento y sin morada?.
Aunque parezca muy sencillo hacer historia,
y haber vivido tanta suerte, sin ser muerto,
entre la bruma y el misterio que lo crea,
son las palabras, que echan raíces donde ruedan!
En los desiertos del abismo y del silencio,
cuando al amor, le acallan todos los sistemas,
surgen abruptos terremotos en sus soles, y
es la esperanza, que invalida la ignorancia.
Eres mujer, tú , semejanza de luz y cielo,
la que al amor adularás con paz y sueños,
con el perfume de tu piel, amante, ingenua,
al culto del amor, invasor, tempestivo y resuelto!.
Lidia Cristina Carrizo
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