ASOMBRO
Desde la conformación de ese
bosque de matas persuasivas,
pulsó el cristal de mi mirada,
en el espejo del asombro.
Originando territorios.
Descendiendo en mi sangre.
Cegando mi piel del recuerdo.
Colgando mi palabra cortada bajo el olvido.
Ante mí surgía tu palabra.
Era una tarde de luz poblada,
bajo mis piés en mi jardín,
recreé el milagro.
Tus aguas inalcanzables,
aguas que desterraron
la sed de mi montaña.
En la rosa mi soledad.
Tu viña derramada
como un río de
sangre no invitado.
Como señor de los ritos.
Bajo mi cielo, un asombro
en la tarde exacta.
Surgió una primera
lágrima entre la
pura geometría, de un
paraíso de piedras,
bosque y hechiceros.
Un leñador abrió un bosque
de silencio para el miedo.
Creció el aire, el laberinto.
Ardió el desierto.
Un martirio múltiple,
de repente, persuadió
mis sueños con
breves lágrimas.
Al alba, un coro de sirenas
para mis sentidos sordos,
de preguntas prisioneras,
de soledad y azahares
en movimientos, ondamente
repetidos desprendiendo,
al fragor de las preguntas,
el beso que encendió de la agonía.
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