MÁSCARAS
Como águila visionaria, en este
espacio inmenso de eternidad, cada
secreto con su máscara divina manipulando
mis sombras y sus conjeturas.
Los átomos manipulando entre sus tramas.
Sus incesantes espejos desprenden grandiosidad.
Tus antiguas lenguas, desde todos sus llanos mistéricos,
manifiestan esta suerte entramándose con sus vicisitudes.
Por lo atróz o bello de lo habido,
en cada instante todo lo he amado.
Por todo el sol recibido.
Por todas sus sombras.
Por cada desencuentro.
De tí me ha quedado tu sol.
¿S e puede prescindir de lo amado?
sería prescindir de la existencia!.
Tallos
Mi débil tallo lejos de tu mirada.
Triste, en silencio impenetrable
donde el orígen muerde,
desolado canto de orilla a orilla,
en la espuma del naufragio que devora sales.
Ya no enciendo ni acumulo memorias.
Tu imagen, sombra de dudas,
aunque seamos párpados del filo
en la noche amorosa de luna rosa,
de hombre y mujer después del amor.
Aunque el fervor del sacrilegio, con tu sangre
ciega y la nada cómplice, en el paraíso escondido
del seno nocturno, la angustia y el dolor como trofeos,
sostengan el fervor establecido de las partes sacrílegas.
Las máscaras informes, sedientas del encuentro
alimentan sombras, habitando expresiones irreales,
hasta encontrarse bocas y brazos en la entrega, donde
sólo yendo bastaría ... para lograr las sales del alba! .
ESPERANZA
Cuando el amor se aquiete,
cuando no exista el tiempo,
no habrá luz, ni sombra,
del cielo que fue nuestro.
Emigrarán mis sueños a
puertos más lejanos,
buscando en otros mares,
el azul de nuestro cielo.
Sentiré igual tu sombra.
Caminaré en el cieno.
Buscaré en las cenizas
un poco de mis sueños.
Me cubrirá la bruma.
Me inundará el silencio.
Se esparcerá en otros mares
aquél amor que fue nuestro.
Cuando el amor dspierte,
y el tiempo lo haga eterno,
volverá la esperanza,
y un cielo será nuestro.
Lidia Cristina Carrizo
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